Escuela Agroecológica de Pirque

La Escuela Agroe­co­ló­gica de Pir­que abrió sus puer­tas en el año 1991 y desde enton­ces más de 2.000 estu­dian­tes han pasado por sus aulas, de ellos el 100% egresó y el 75% se tituló como Téc­nico Agro­pe­cua­rio, encon­trando una salida labo­ral inme­dia­ta­mente des­pués de ter­mi­nar sus estu­dios. Actual­mente atiende a 430 estu­dian­tes, entre 1° y 4° medio.

A lo largo de nues­tra tra­yec­to­ria, hemos ido desa­rro­llando una meto­do­lo­gía edu­ca­tiva basada en una cul­tura de la paz a tra­vés del res­peto, el dia­logo, los acuer­dos y la con­fianza en los estu­dian­tes. Apo­ya­dos en un con­junto de valo­res sóli­dos y en una visión de la con­vi­ven­cia esco­lar sus­ten­ta­ble hemos ido incul­cando en los jóve­nes un sen­tido de dig­ni­dad, auto­dis­ci­plina y res­pon­sa­bi­li­dad con ellos mis­mos y con su Escuela, cuyos resul­ta­dos son total­mente dife­ren­tes a las esta­dís­ti­cas en Chile para estu­dian­tes en situa­ción de vul­ne­ra­bi­li­dad social.

Nues­tro enfo­que de la edu­ca­ción es sus­ten­ta­ble en el sen­tido cabal del tér­mino. Esto quiere decir que nos preo­cu­pa­mos del desa­rro­llo de nues­tros estu­dian­tes en sus dis­tin­tas dimen­sio­nes: física, cog­ni­tiva, afec­tiva, social y espiritual.

A par­tir de esta pers­pec­tiva valo­ra­mos la espi­ri­tua­li­dad como cone­xión con todas las for­mas de vida, hon­rando la diver­si­dad y la inter­de­pen­den­cia. Nues­tro modelo parte del reco­no­ci­miento de las desigual­da­des y apo­ya­mos, por lo tanto, al que más lo nece­sita. No con­ce­bi­mos nin­guna forma de dis­cri­mi­na­ción social, de género, racial, eco­nó­mica, ni cul­tu­ral. Nues­tro modelo pro­mueve la inclu­sión y la supera­ción así como el desa­rro­llo de la res­pon­sa­bi­li­dad per­so­nal, social y ambien­tal de nues­tros alum­nos y de toda la comu­ni­dad educativa.

Entre­ga­mos una for­ma­ción téc­nico pro­fe­sio­nal en agri­cul­tura orgá­nica, con la idea de for­mar a los jóve­nes para ejer­cer una pro­fe­sión que les per­mita salir for­ta­le­ci­dos, con opor­tu­ni­da­des labo­ra­les diver­sas y con una clara con­cien­cia ambien­tal. Vela­mos ade­más para que desa­rro­llen sus habi­li­da­des cog­ni­ti­vas, prác­ti­cas y való­ri­cas que sabe­mos favo­re­ce­rán su inser­ción labo­ral, social y cul­tu­ral. Desde el año 2008 somos parte de las Escue­las de Exce­len­cia Aca­dé­mica del Minis­te­rio de Edu­ca­ción, un reco­no­ci­miento que otorga el Sis­tema Nacio­nal de Eva­lua­ción del Desem­peño a aque­llos esta­ble­ci­mien­tos que se des­ta­can por los avan­ces edu­ca­ti­vos y el pro­fe­sio­na­lismo de los docen­tes y asis­ten­tes de la educación.

Edu­ca­mos para la auto­ges­tión y el desa­rro­llo de com­pe­ten­cias empren­de­do­ras, que­re­mos que nues­tros alum­nos sean capa­ces de gene­rar sus pro­pias fuen­tes labo­ra­les y se con­vier­tan en trans­for­ma­do­res socia­les. Para ello inte­gra­mos a nues­tro currículo la edu­ca­ción finan­ciera, la for­ma­ción para el tra­bajo, las prác­ti­cas labo­ra­les y las com­pe­ten­cias de empleabilidad.

Muchos de nues­tros alum­nos pro­vie­nen de medios donde la vio­len­cia es la norma, por eso cree­mos nece­sa­rio que la Escuela sea un espa­cio para la paz. Incor­po­ra­mos la no vio­len­cia activa a la edu­ca­ción esco­lar y la auto­dis­ci­plina, logrando un clima de res­peto esen­cial para el estu­dio. Para esto fomen­ta­mos el diá­logo hori­zon­tal entre alum­nos, docen­tes y direc­ti­vos como la forma de resol­ver con­flic­tos y tomar deci­sio­nes, que conecta a las per­so­nas entre sí, des­cansa la par­ti­ci­pa­ción de la comu­ni­dad esco­lar y su con­vi­ven­cia, y es la pie­dra angu­lar de un sis­tema basado en la confianza.

Sin embargo, nues­tra prin­ci­pal moti­va­ción es edu­car a jóve­nes más sanos y feli­ces, por eso ade­más de exi­gir­les resul­ta­dos aca­dé­mi­cos y pre­pa­rar­los para salir al mundo labo­ral, les ofre­ce­mos herra­mien­tas para mane­jar y desa­rro­llar sus dimen­sio­nes afec­ti­vas y espi­ri­tua­les.  Por eso, la Escuela entrega for­ma­ción en reli­gio­nes com­pa­ra­das y en Eco­lo­gía Inte­rior, donde fomen­ta­mos el res­peto hacia todos los seres y el desa­rro­llo espi­ri­tual a tra­vés de téc­ni­cas de medi­ta­ción, tra­bajo cor­po­ral, desa­rro­llo per­so­nal, gru­pal y de auto­cui­dado. Mediante talle­res basa­dos en el entre­na­miento del Bod­hi­sattva para la Paz dic­ta­dos en nues­tra Fun­da­ción, alum­nos y pro­fe­so­res incor­po­ran herra­mien­tas para deve­lar su pleno poten­cial y así poder ayu­dar a otros en forma más efectiva.

Final­mente y a fin de ir dando una res­puesta a las nece­si­da­des de nues­tros alum­nos, inno­va­mos per­ma­nen­te­mente en meto­do­lo­gías para el apren­di­zaje efi­caz a tra­vés de la expe­rien­cia, mediante un currículo fle­xi­ble e inclu­sivo que inte­gra una amplia diver­si­dad de miradas.

Los invi­ta­mos a cono­cer en pro­fun­di­dad la forma cómo desa­rro­lla­mos nues­tro tra­bajo peda­gó­gico, apli­cando en la prác­tica de cada día los valo­res y pro­pó­si­tos que nos mueven.